Las buenas decisiones
12 junio 2012
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Lo que hemos decidido en nuestro taller o nuestra vida nos ha llevado a ser lo que somos, estudiemos algunos detalles que nos pueden ayudar a tomar mejores decisiones.

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Todos los días debemos elegir entre varias opciones. Nadie se escapa de tener que elegir.

Desde que nos despertamos, decidimos entre levantarnos de la cama inmediatamente o quedarnos acostados, y en esa medida van dependiendo nuestros resultados.

En nuestro trabajo, debemos elegir cuál es la mejor forma de iniciar el diagnóstico de un auto y qué es lo primero que vamos a probar. Si optamos bien, el auto puede quedar reparado en el menor tiempo posible, si nos equivocamos, la reparación se puede alargar.

Haciendo un repaso

Tratemos de hacer como ejercicio un recuento de las decisiones importantes que hemos tomado en los últimos años: Cuáles fueron buenas y cuáles equivocadas.

Para tomar una buena decisión existen algunos ingredientes, entre los más importantes se encuentra la información, mientras más tengamos mejor. La definición de los objetivos, para saber por qué y para qué estamos eligiendo. La evaluación, que nos permite medir en igualdad de circunstancias todas las opciones y por último, un estado mental adecuado, para evitar que nuestra mente juegue en contra nuestra.

Así que si nos vamos por partes, podemos ir ayudándonos a tomar mejores decisiones si tenemos:

  • Información

  • Objetivos definidos

  • Formas de medir justamente

  • Un estado mental adecuado

Obteniendo información

Quien ha intentado reparar un auto “a ciegas” sabe a qué me refiero. Es muy complicado tomar decisiones si no tenemos información o diagramas.

Ya sea para reparar un auto, contratar personal, adquirir un nuevo equipo o buscar un socio, mientras más información tengamos mejor. Así que es importante antes de tomar decisiones, buscar la mayor cantidad de datos.

Si todos los días repara autos, adquiera constantemente información técnica. Si va a contratar personal o buscar un socio, averigüe de ella todo lo que sea posible.

Objetivos definidos

A veces las decisiones se toman pensando en lograr un objetivo que no es el adecuado y por eso hay equivocaciones. Recuerdo el caso de un mecánico que buscaba una secretaría para que le ayudara a hacer facturas y llevar la contabilidad y contrató a una chica exclusivamente por su físico, olvidándose de su objetivo. El resultado provocó múltiples problemas en el taller y acabó en un desfalco por parte de esta chica.

Saber qué es lo que queremos lograr (y no olvidarnos de ello) nos ayuda a elegir correctamente.

Decidiendo justamente

Entre dos o más opciones se debe elegir lo mejor, pero éste depende de la manera en la que vayamos calificando. Si yo quiero contratar nuevo mecánico y tengo un prejuicio ante la gente que estudió en “X” escuela, es muy probable que si se presenta un candidato de allí, no lo califique igual que a los que vienen de la institución en la que yo estudié. Eso puede hacer que me cierre a contratar a alguien de capacidad simplemente porque no “me cae”.

El problema mental

Los psicólogos hablan de lo que se conoce como bloqueos psicológicos en la toma de decisiones a situaciones o estados que llevan a tomar malas decisiones: la depresión, la ansiedad, el miedo, la ira o la angustia son ejemplo de ello. Identifica cuáles son los estados que te han llevado a tomar malas decisiones y evita en lo posible hacerlo cuando te encuentres en esas situaciones.

Si esto ya es crónico, es decir, si la depresión, la ira o cualquier otro problema de este tipo te han acompañado por mucho tiempo, se vale pedir ayuda a un profesional.

Aprendamos de nuestras decisiones. Tú decidiste seguir leyendo y has llegado hasta aquí. Lo mismo pasa en nuestra vida. Lo bueno o malo que hemos decidido, nos ha acercado o alejado de lo que queremos.


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