Trabajando en la empresa familiar
27 agosto 2015
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Las empresas familiares representan entre 65 y 80 por ciento de los negocios en el mundo; sin embargo, sólo una de cada 10 sobrevive a la tercera generación, según datos de la Secretaría de Economía (SE).

Asimismo, es muy común que los talleres y las refaccionarias en México tengan trabajando por lo menos a una pareja de personas de la misma familia. Incluso, hay algunos en los que todos pertenecen a una.

Trabajar con quien tiene una relación familiar, ya sea sanguínea o política, como en el caso de cuñado, suegro y yerno, tiene una problemática especial que debe ser estudiada. Algunos han quedado tan lastimados por haber trabajado con un hermano o primo, que han decidido definitivamente no volver a hacer tratos familiares.

Pero hay otros que han encontrado en su círculo familiar el mejor apoyo incondicional que podrían haber deseado. Entonces, podemos concluir que trabajar así no es bueno o malo en sí, sino que es la forma en la que trabajamos y las condiciones en las que lo hacemos, lo que nos dará los resultados.

En el taller son empleados

Recuerdo el caso de un mecánico que tenía trabajando a su hijo como jefe de taller. Y digo trabajando por ponerle un nombre, porque en la realidad este joven entraba a la hora que quería y hacía lo que le daba la gana, y se burlaba de los trabajadores; cuando le pregunté a su padre por qué no lo despedía, me dijo en tono lastimero:

¿Cómo crees, si es mi hijo? Entonces le propuse que le siguiera pagando, pero que lo alejara del taller porque su presencia era muy dañina.

No me quiso hacer caso y prefirió deshacerse de mis servicios de consultoría. Pero la realidad es que todo el personal estaba muy molesto por él y eran muchos los que estaban esperando una oportunidad de irse a un mejor lugar.

Si tú quieres trabajar con familiares, los debes contratar como si fuera el caso de cualquier otro trabajador y no por el simple hecho de tener tu apellido. Claro que es válido tenerles ciertas consideraciones, pero si éstas exceden, el resultado puede ser muy negativo.

Soy tu jefe

Conozco varios casos en los que la esposa apoya al marido como secretaría y ella es la encargada de correr a cuanta clienta atractiva llega al taller, para que “no le roben al marido”. Esto, además de ser un error comercial, porque se aleja a los clientes, daña directamente la autoridad del dueño y lo pone en situaciones vergonzosas.

Dentro del taller se deben respetar las formas y los rangos jerárquicos. Quien tiene la responsabilidad de dirigir el taller, debe tener también el control, porque cuando los talleres tienen varios jefes, se pierde el control y los trabajadores juegan con ello.

Definan los mandos

Dos hermanos tenían un problema, sus empleados hacían lo que querían y la desorganización era evidente. Cuando me pidieron apoyo, los escuche atentamente y le hice dos preguntas: ¿Quién da los permisos para faltar o llegar tarde? -Uno de ellos señaló al otro – ¿Y quién da los regaños y castiga? – Y señalaron en sentido contrario…

Entonces les pregunté si sabían si su gente los había catalogado a uno y otro como el blando y el duro, y me dijeron que sí. Tuvieron que aceptar que muchas veces habían dado órdenes contradictorias y los trabajadores le hacían caso al que les fuera conviniendo.

Igualdad de oportunidades a los no familiares

Sé que no es sencillo despedir a un hijo; pero no tendríamos que llegar a estos extremos si desde el principio definimos claramente los papeles (hijo en la calle y la casa, empleado en el taller).

Pero si por ser familiar le soportamos todo a un trabajador y además lo premiamos con consideraciones especiales, resultará desmotivante para todos lo que no sean parte de la familia y no tengan la misma oportunidad de crecer. Algunos talleres han perdido a excelentes empleados, porque éstos se han ido al no ver opciones.

Ing. Alberto D. Quiroga Venegas

Dirección de Proyectos Sistemas Integrales

de Capacitación y Asesoría Automotriz, S.C.

sicaa@prodigy.net.mx· www.sicaa.com.mx

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